Cómo protegerse del sol: guía de protección solar

Cómo protegerse del sol: la guía de la protección solar

Hemos elaborado, en colaboración con la Liga Contra el Cáncer (Ligue Contre le Cancer), la guía de protección solar para aprovechar los beneficios del sol con total seguridad. Una vez llegado el momento de pensar en preparar la maleta para las primeras salidas bajo el sol, es también el momento de pensar en protegerse contra los dañinos rayos ultravioletas. Tu piel, al igual que la de tus hijos, necesita estar protegida eficazmente para evitar las quemaduras y los enrojecimientos que pueden ser dolorosos.

A continuación se facilita una síntesis de la guía de protección solar "10 consejos para aprovechar los beneficios del sol con total seguridad", que puedes descargar gratuitamente y en su totalidad haciendo clic aquí: Guía de protección solar

1.El sol es imprescindible para la vida

Una exposición de unos minutos al día es suficiente para mejorar nuestro estado de ánimo, así como nuestro bienestar. Nuestro organismo necesita el sol para sintetizar la vitamina D, que actúa sobre nuestro depósito óseo, y para fijar el calcio y el fósforo. Acciones imprescindibles en el caso de los niños.

 

 

2. ¿Cuáles son los riesgos?


Tras una exposición no protegida al sol, te arriesgas a sufrir quemaduras y enrojecimientos, así como un envejecimiento acelerado de la piel. El resultado son manchas marrones o claras, pequeñas cicatrices estrelladas blancas, sequedad cutánea, aparición de arrugas y engrosamiento de la piel.
Un enrojecimiento es una quemadura de la piel. Es necesario tratarlo como tal. Consulta a tu farmacéutico el tratamiento más adecuado.
 


3. Los diferentes tipos de piel

Algunas personas son más sensibles que otras a los rayos UV. Cada piel es diferente. En función de su color, es más o menos sensible al sol (fototipo).
Independientemente del tipo de piel, la protección adecuada depende de la intensidad de los rayos UV, la duración de la exposición y la actividad realizada.
 

Extremadamente sensible (fototipo 1). Tu piel es muy clara, a menudo con pecas. Se quema con mucha facilidad y ¡no se broncea nunca o muy difícilmente! No trates de broncearte: protégete.
La exposición solar se desaconseja totalmente entre las 12h y 16h*.
Es imprescindible utilizar una protección óptima: prendas de vestir, sombrero, gafas y crema solar de protección muy alta (FPS 50+).
Sensible (fototipo 2). Tu piel es clara, a veces con pecas. Se quema con facilidad y se broncea difícilmente. No trates de broncearte. Protégete.
La exposición solar se desaconseja totalmente entre las 12h y 16h*.
Es imprescindible utilizar una protección óptima: ropa, sombrero, gafas y crema solar de protección muy alta (FPS 50+).
Poco sensible (fototipo 3). Tu piel es ligeramente morena. No se quema con facilidad y se broncea fácilmente.
Puedes adquirir un ligero bronceado. Sin embargo, la exposición solar se desaconseja entre las 12h y 16h* sin una protección completa: ropa, sombrero, gafas y crema de protección alta (FPS 30 y 50).
 
Bastante resistente (fototipos 4 y 5). Tu piel es morena o muy morena, casi nunca se quema y se broncea con gran rapidez.
Toleras bien el sol. Exponte de manera progresiva.
Sobre todo en los primeros días, evita exponerte al sol entre las 12h y 16h* sin una protección completa: ropa, sombrero, gafas y crema de protección media (FPS 15, 20 y 25).
Las pieles negras (fototipo 6) están protegidas de forma natural de los efectos dañinos del sol. Sin embargo, se deben proteger las zonas más claras (palmas de las manos y plantas de los pies). Se recomienda el uso de gafas.
Toleras muy bien el sol. Sobre todo en los primeros días, evita exponerte al sol entre las 12h y 16h* sin una protección completa: ropa, sombrero, gafas y crema solar (FPS 6-10).

4. Exponerse de una manera razonable
 

Para exponerse al sol de la mejor manera posible, se recomienda hacerlo de manera muy progresiva. El primer día, 10 minutos son suficientes para preparar la piel.
Limita al máximo la exposición de los menores de hasta 15 años, ya que su piel es más sensible que la de un adulto. En el caso de los bebés, el único consejo es ¡no exponerlos al sol nunca!



Las quemaduras solares en la infancia y las exposiciones solares intermitentes e intensas incrementan el riesgo a desarrollar un cáncer de piel en la edad adulta.

 
5. Protegerse del sol
 

 

Donde quiera que vayas (ciudad, mar o montaña), es importante que te protejas de los efectos dañinos del sol. Lo idóneo es utilizar prendas de vestir adecuadas y un sombrero de alas amplias, además de aplicarse crema solar en las partes del cuerpo expuestas.
 


a. Prendas de vestir
La mejor protección frente al sol es la ropa. Utiliza prendas largas, amplias y transpirables, como camisas de manga larga y pantalones de lino o algodón.
¡Atención! Todos los tejidos no protegen del sol. Únicamente los tejidos con tramas tupidas y que respeten las normas europeas de protección solar ofrecerán una protección eficaz. Por lo tanto, debes optar siempre que sea posible, tanto para los niños como para ti, por camisetas anti UV o tops de protección solar que siguen siendo eficaces incluso mojados.

b. Sombrero
Un sombrero de alas amplias que cubra la nuca y las orejas es idóneo para conseguir una protección óptima.

c. Gafas de sol
Tanto en la orilla del agua como en la montaña, los ojos están más expuestos debido al fenómeno de la reverberación. Por lo tanto, es imprescindible protegerse los ojos, los tuyos y los de tus hijos.
Se debe prestar atención al tintado de las gafas y la categoría de los cristales: véase la Guía de protección solar.

d. Los productos solares
Las cremas solares se deben utilizar en todas las exposiciones al sol, y no solo en la playa. La crema solar se debe elegir en función del fototipo.
 
 

Categoría Índice de protección Fototipo
Protección baja 6, 10 Piel muy morena
Protección media 15, 20, 25 Piel poco sensible
Alta protección 30, 50 Piel sensible
Muy alta protección 50+ Piel muy sensible

 

¡Atención! Todos tenemos tendencia a aplicar una capa de crema menor a la utilizada en el laboratorio. Por esta razón, no hay que dudar en utilizar un producto de protección alta.
Recuerda que se debe proteger a los niños: la piel de los bebés y los niños es más sensible. Es más fina que la de los adultos y sus células no poseen la capacidad de reparación para hacer frente a las quemaduras solares repetidas.

6.Atención a las ideas falsas



-¿Todo el mundo se puede broncear?
-¿Son las horas más calurosas del día las más peligrosas?
-¿Es necesario protegerse una vez bronceado?
-¿Permite la crema exponerse más tiempo?
-¿Protege el baño del riesgo de sufrir quemaduras?
-¿Protege una prenda de vestir mojada tanto como una prenda seca?
-¿Deben protegerse del sol las personas con la piel morena u oscura?



7. Desconfía:
 


Del sol en el cenit (12h–16h)
De la reverberación
De las nubes, el viento y el frío ligero
De la altitud


 
8. Las preparaciones inútiles antes de la exposición


-Las sesiones de UV:
Las sesiones de UV no preparan la piel para la exposición solar, contrariamente a lo que se pueda pensar. Esta actividad refuerza incluso el efecto cancerígeno de las exposiciones prolongadas al sol.

-Los productos autobronceadores:
Los productos autobronceadores actúan únicamente en las células muertas de la capa córnea de la piel. Esto explica su acción limitada de 4-6 días.

-Los aceleradores del bronceado:
Algunos aceites con monoï o grasa de ordeño no incorporan filtro protector y aumentan los efectos dañinos del sol.

-Los complementos alimentarios:
Los complementos alimentarios no protegen frente a los rayos UV y no sustituyen el consumo de frutas y hortalizas de temporada.

 



¡Se debe prestar también atención a los medicamentos, desodorantes y perfumes!
Pueden provocar alergias, fotosensibilización o quemaduras graves tras una exposición.

9.  Pon la suerte de tu lado
 

-¡Bebe mucha agua!
-¡Come de una manera equilibrada!
-Las vitaminas ¡ayudan a tener un buen aspecto!
-¡Consume alimentos ricos en beta caroteno!
-Mi cóctel: "peau de pêche" (piel de melocotón)
 



Puedes encontrar toda la información haciendo clic aquí: Guía de protección solar

 
10. Observa la textura de tu piel


Examina tu piel con regularidad:
Una herida, un grano, una costra, e incluso un lunar, se deben vigilar atentamente. Cualquier modificación cutánea persistente debe ser motivo para acudir a la consulta de un dermatólogo.
 



Las personas con fototipos 1 y 2 y las personas con numerosos lunares se deben realizar una revisión periódica.

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